NUTRIR PARA PROSPERAR
El 29 de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva, impulsado en el año 2005 por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO), para concienciar a la población sobre la prevención y tratamiento de las enfermedades digestivas.
El tema de este año, « Tu salud digestiva: Nutrir para prosperar ».
Los alimentos son cada vez menos nutritivos, las principales causas de la disminución de nutrientes son la degradación del suelo en el que se cultivan; el desarrollo de nuevas variedades de alto rendimiento; el uso de fertilizantes sintéticos, pesticidas y herbicidas para impulsar la producción de alimentos. Los procesos que exponen los alimentos a altos niveles de calor, luz u oxígeno causan la mayor pérdida de nutrientes.
La desnutrición es una carencia primaria de calorías, cuando las calorías son insuficientes, es muy probable que las vitaminas y los minerales también lo sean.
Se cree que comiendo de todo y de forma equilibrada no es necesario tomar ningún suplemento o complemento nutricional. Podría darse el caso, pero hoy en día, aunque seamos cuidadosos con lo que comemos y cómo lo comemos, muchos de los alimentos que ingerimos no nos llegan a aportar todos los nutrientes que necesitamos, lo ideal es que el mayor número de nutrientes provengan de la alimentación, No obstante, en muchas enfermedades hay una carencia de nutrientes, e incluso en personas sanas, debido a los factores expuestos anteriormente, hay también una falta de ciertos nutrientes. Por ello, es beneficioso añadir o suplementar (de aquí el nombre de suplementos) con la toma de ciertos nutrientes.
MULTIBIOTIC, combinación de vitaminas, minerales y antioxidantes, es una formula de 1 al día altamente valorada entre los profesionales más exigentes, tanto por los nutrientes aportados como por la combinación de estos.
En los últimos años los especialistas han notado un aumento considerable de trastornos intestinales que responden a una combinación de factores, incluidos los cambios en los patrones de alimentación, el estrés crónico, el uso excesivo de antibióticos y la exposición a toxinas ambientales.
Las patologías digestivas se han convertido en un desafío global para la salud pública, ya que su incidencia ha aumentado por motivos como cambios en los patrones tradicionales de alimentación, estrés, disbiosis o globalización alimentaria.

¿Somos lo que comemos? o ¿Somos lo que digerimos y conseguimos absorber?
Trastornos como el Síndrome del intestino irritable, SIBO, enfermedad de Crohn y las intolerancias alimentarias están asociadas al consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, sensibilidad al gluten y vínculos con enfermedades sistémicas como obesidad y diabetes. Su tratamiento requiere un enfoque integral, incluyendo atención médica, tratamientos con complementos alimenticios individualizados, promoción de hábitos saludables y políticas preventivas. Avances científicos y una mayor conciencia pública son necesarios para mitigar el impacto de estas patologías.
Una de las principales razones de alta incidencia son los cambios en la dieta tradicional, estos cambios, además de provocar patologías digestivas, también afectan a la microbiota intestinal, que es el conjunto de microorganismos que habitan en el tracto gastrointestinal humano.
Las alteraciones en la microbiota reciben el nombre de disbiosis, y son el eje central de numerosas patologías, La disbiosis no solo afecta al sistema digestivo, sino que también puede influir en otros órganos, contribuyendo a un estado de inflamación crónica de bajo grado.
El aparato digestivo es un eje central de la salud integral
El aparato digestivo está compuesto por el tubo digestivo, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar. Su función es ayudar al cuerpo a digerir los alimentos. La digestión es importante para convertir a los alimentos en los nutrientes que el cuerpo usa como energía y para su crecimiento y reparación celular.
Ha sido ampliamente documentada la relación de patologías digestivas con otras patologías, por la interacción entre la microbiota intestinal, el sistema inmunológico y el metabolismo.
Trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes tipo 2 o el hígado graso no alcohólico, que suelen acompañarse de síntomas digestivos debido a su relación con el metabolismo.
Trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable (SII), SIBO, la dispepsia funcional, el reflujo gastroesofágico (ERGE) y acidez estomacal, así como otros problemas en el intestino grueso, estómago e intestino delgado, que se caracterizan por síntomas como dolor abdominal, hinchazón y alteraciones en el tránsito intestinal.
Trastornos neuropsiquiátricos, como la depresión y la ansiedad, a través del llamado eje intestino-cerebro. Muchas bacterias en el intestino generan neurotransmisores como la serotonina, un químico crucial para el bienestar emocional. Este canal bidireccional permite que las alteraciones en el microbioma intestinal influyan en el estado anímico y cognitivo.
En el autismo puede haber una producción elevada de las exorfinas de los cereales y lácteos vacuno.
Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide y el lupus. En estos casos, la permeabilidad intestinal aumentada, conocida como «intestino permeable«, puede facilitar el paso de moléculas inflamatorias al torrente sanguíneo.
Enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa o problemas en la vesícula biliar, son afecciones crónicas que producen inflamación en el tubo digestivo.
Intolerancias y alergias alimentarias: La celiaquía o la intolerancia a la lactosa o fructosa pueden afectar a la absorción de nutrientes y generar otros problemas de salud relacionados con estos déficits.
La salud digestiva está referida a un buen funcionamiento del sistema digestivo, con un adecuado tránsito intestinal y una microbiota equilibrada. En el aparato digestivo, y específicamente en el intestino, se concentra aproximadamente el 70 % de nuestras defensas, con más de 1.000 especies de bacterias digestivas.
Impacto de la obesidad en el aparato digestivo
La obesidad no solo está relacionada con enfermedades metabólicas y cardiovasculares, sino que, además, afecta directamente al aparato digestivo aumentando el riesgo de padecer distintas patologías, entre las que se encuentran la enfermedad hepática metabólica, el reflujo gastroesofágico, litiasis biliar, y distintos tipos de cáncer digestivo, entre otras.
La mayoría de las personas con obesidad presentan algún grado de afectación hepática.
El exceso de grasa abdominal aumenta la presión intraabdominal, facilitando el paso del ácido gástrico al esófago. Esto eleva el riesgo de hernia de hiato, esofagitis, esófago de Barrett y adenocarcinoma esofágico.
La adopción de hábitos de vida saludables que ayuden a prevenir enfermedades digestivas y el impacto que puede tener el exceso de peso en la salud. Estas medidas incluyen una pérdida de peso moderada y sostenida, una alimentación equilibrada, actividad física regular, complementos que ayudan a la detoxificación del hígado, vesícula y páncreas, seguimiento por médico y nutricionistas.
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El enemigo oculto que afecta a la digestión y el bienestar
Se estima que hasta un 35% de la población general padece sobrecrecimiento bacteriano, pudiendo aumentar la prevalencia hasta el 80-90% en pacientes con Síndrome del Intestino Irritable o con Síndrome de la Fatiga Crónica.
Síntomas del Sobrecrecimiento Bacteriano:
- Distensión abdominal. Dolor abdominal. Hinchazón (frecuentemente el vientre recuerda a la barriga de una embarazada).
- Meteorismo Flatulencia. Eructos.
- Acidez.
- Alteraciones del tránsito intestinal: Estreñimiento o descomposición (en función de los microorganismos presentes en el intestino delgado). Incluso esteatorrea.
- Riesgo aumentado de infección por Cándidas y otras levaduras.
- Intolerancias alimentarias: Fructosa, sorbitol, lactosa, otros carbohidratos, histamina, gluten, etc.
- Astenia, causada por los déficits nutricionales, siendo las más comunes el déficit de vitamina B12, de vitaminas A, D, E y de hierro.
Hígado graso una enfermedad silenciosa
El hígado es el órgano que posee el mayor tamaño del organismo, pesa alrededor de 500 gramos, forma parte del sistema gastrointestinal y está en el cuadrante superior derecho del abdomen, detrás de las costillas.
Cuando el hígado esta afectado o sobrecargado deja de realizar su funciones, pudiendo generar un impacto negativo significativo en la vitalidad y bienestar general, llevando a problemas digestivos y dificultad para absorber nutrientes.
El hígado produce bilis, una sustancia fundamental para la digestión de las grasas y la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Un hígado afectado puede causar mala digestión y pesadez después de comer. También puede ocurrir déficit nutricionales que impactan en la vitalidad en general. Además, aumentan las toxinas, favoreciendo la inflamación y el malestar digestivo.
Aunque el hígado graso nunca ha sido considerado por la población general como una enfermedad importante lo cierto es que lo es.
Su alta prevalencia en la sociedad actual como consecuencia de otras patologías como la obesidad hacen que sea importante conocer esta afección y tratarla para prevenir otras enfermedades graves como la insuficiencia hepática o la cirrosis.
El hígado graso es una enfermedad hepática que consiste en la acumulación de grasa en las células hepáticas. El principal problema frente a esta patología es su asintomatología, es decir, la ausencia de síntomas que alerten al individuo de que puede padecerlo. Por este motivo, su principal prevención es mantener una vida saludable con un peso sano.
Es recomendable una alimentación sana que incluya frutas, verduras, leche, carnes sin grasa y productos lácteos bajos en grasa y un complemento de Cardo Mariano con antioxidantes.
Un impulso de beneficios naturales para el hígado
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En la investigación sobre el uso de cardo mariano para trastornos específicos, se puede observar:
- Diabetes. El cardo mariano podría reducir la glucosa en la sangre en personas que tienen diabetes tipo 2.
- Indigestión (dispepsia). Una ayuda excepcional para mejorar los síntomas de la indigestión.
- Enfermedad hepática. La investigación sobre los efectos del cardo mariano en enfermedades hepáticas, como la cirrosis y la hepatitis C.
Aquellos que buscan apoyar la función hepática, ayuda a la regeneración de las células hepáticas, protege el hígado de influencias perjudiciales y, por tanto, respalda la desintoxicación del organismo.

OTRAS PATOLOGÍAS DIGESTIVAS MAS FRECUENTES
Reflujo gastroesofágico, es más conocido como acidez y consiste precisamente en una sensación de ardor estomacal. Esta sensación está producida por un daño en la mucosa del esófago al volver a subir los ácidos gástricos en dirección contraria. Realmente esto ocurre cuando un músculo que se encuentra la final del esófago no se cierra correctamente al ingerir los alimentos y/o bebidas.
Indigestión o dispepsia puede cursar con diversos síntomas entre los que se encuentran las náuseas, las flatulencias, el dolor abdominal y la pesadez en ocasiones acompañada de reflujo gastroesofágico o ardor.
Puede estar producida por múltiples causas desde la ingesta de comidas copiosas hasta el consumo de medicamentos que produzcan lesiones en la mucosa gástrica como algunos antiinflamatorios. La dispepsia también puede estar causada por motivos psicológicos o funcionales relacionados sobre todo con el estrés.
Las enzimas digestivas juegan un rol importante en el complejo proceso de digestión
Si no se tiene una cantidad adecuada de enzimas digestivas, incluso las dietas muy saludables pueden perder su valor. Sin la absorción correcta de los alimentos, los nutrientes no logran actuar en las diversas funciones del organismo. Una cantidad inadecuada de enzimas prolonga la digestión causando esa sensación de tener el estómago pesado, que conlleva a una serie de problemas de salud.
La necesidad de usar enzimas digestivas como suplemento se hace necesario. Se ha constatado que, el suplementar enzimas digestivas trae muchos beneficios a la salud digestiva de las personas. Recordemos que las enzimas digestivas hacen que los alimentos que ingerimos se descompongan en moléculas más pequeñas para que puedan ser absorbidas con facilidad.
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La diverticulitis es también otra patología frecuente en las consultas digestivas. Se trata de un trastorno digestivo causado por una diverticulosis. Esto último es una formación de bolsas en la pared intestinal denominadas divertículos que cuando se infectan producen fiebre, dolor abdominal intenso, náuseas y cambios en el hábito intestinal.
Algunas normas para cuidar tu sistema digestivo 
Masticar y comer despacio, alimentarse de manera acorde a la edad.
Beber suficiente agua.
Dormir más.
No tomar alimentos que irriten el aparato digestivo.
Hacer ejercicio físico de manera acorde a la edad.
Lavarse las manos antes de cocinar o comer para evitar enfermedades del estómago por bacterias.
Consumir aceite de oliva, el ácido oleico mejora la función pancreática y aumenta la absorción de minerales, en la dieta de forma habitual, reduce la acidez del estómago, retrasa su vaciamiento y parece tener efectos antiinflamatorios.
Preparar los alimentos de manera sencilla, lo mejor es preparar los alimentos hervidos, a la plancha, al horno, al vapor.
Reducir el consumo de sal. Evitar azúcar, harinas refinadas, refrescos, dulces y bebidas gaseosas.
Consumir cada día frutas y verduras. Reduciendo al mínimo las carnes no magras, tomar más pescado.
Evitar tóxicos como alcohol y tabaco.
Evitar tomar antibióticos sin necesidad.
Incluir prebióticos, probióticos y enzimas digestivas en tu dieta.
La base de la prevención es la promoción de una dieta variada y equilibrada, introducción de probióticos y prebióticos, enzimas, ácidos grasos omega-3, y otros suplementos alimenticios específicos para ayudar tanto en la causa como en los síntomas.
Es necesario implementar campañas educativas que promuevan hábitos de vida saludables desde la niñez hasta la edad adulta, enfocándose en la alimentación, y fomentar el conocimiento sobre las señales de alerta de las enfermedades digestivas.
¡Un intestino sano, una vida sana!






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